BIG LOVE FOR MUSIC

Cuando algo es tuyo, te pertenece u obligatoriamente es una experiencia que tienes que vivir, los planetas se alinean y el destino se predispone para que pueda suceder. Esa es mi perspectiva cuando Dios pone un plan en tu camino y entonces no hay forma ni poder humano o sobre natural que lo pueda impedir.

Lo digo por las muchas ocasiones que he podido pasar por situaciones al respecto, pero particularmente por mi última increíble aventura. Y es que hace exactamente un mes tuve la oportunidad de vivir una de las experiencias más bonitas de mi vida al unir mis dos grandes pasiones; la música y los viajes turísticos.

A quien no le gusta la música y/o viajar? se podrán preguntar, pero mezclando ambas cosas se puede convertir en una placentera bomba de emociones que solamente los amantes de estos hobbies pueden entender.

Por fin he comprobado lo increíble que es saber hasta dónde te puede llevar tu amor por algo que alimenta y ayuda a engrandecer tu alma. Es algo que se encuentra en tu interior y no hay forma de explicarlo, solamente lo sientes. He aquí mi relato…

SIMPLY RED
Aunque me considero rockera por herencia, pues gracias a mi padre es que este distinguido género ha estado presente en mi vida desde que tengo uso de razón (y sospecho que desde el momento de mi concepción), al paso de los años comencé a prestar atención a otros suculentos estilos musicales tales como el Soul, Jazz, R&B y Pop Sofisticado (y también pop fresa, debo admitirlo). Y entonces, descubrí a una de las bandas más geniales con acentuaciones de todos estos tipos de sonidos; Simply Red.

A ciencia cierta no recuerdo exactamente en qué año comencé a escuchar la música de la banda británica, aunque tengo leves memorias que podría haber sido entre mis 9 y 11 años de edad, cuando hice preferente mi estación de radio favorita en Monterrey; 92.5 Stero Rey dónde se tocaban todos los clásicos de los 70’s 80’s y 90’s (y un par de años más tarde modificarían el nombre a “Best FM” donde también incluirían ritmos más modernos para luego finalmente desaparecer una bella radiofrecuencia y convertirla en una emisora de música grupera y popular nombrada en la actualidad como “La Mejor”)

Pese a ese trágico desenlace con aquel canal de radio, los recuerdos quedan intactos al hacer reminiscencias de todo el buen conocimiento que me dejó esa radiodifusora, pues justo ahí fue donde conocí algunos éxitos de Simply Red y por los cuales despertó mi interés para aprender más de sus temas. Aunque no fue hasta el año 2003 que me convertí en una fan desenfrenada al escuchar su más reciente sencillo de su última producción discográfica hasta ese momento; Sunrise.

Y es que era inevitable no encontrarle afición a esa brillante sincronización utilizando de base el genial tema de “I can’t go for that” de Hall and Oates (que también era una de mis canciones preferidas), aunado a la inigualable voz de Mick Huknall y ese compás tan ligero de digerir incluso escuchándola por días enteros.

Fue entonces que me vi necesariamente obligada a conseguir el álbum que llevaba por nombre “Home” (y también debo confesar que fue uno de los primeros cd’s que conformarían mi actual colección de álbumes). El resultado no pudo haber sido mejor; un gran disco para un gran año. Siempre guardaré mis más gratas remembranzas relacionadas con cada canción para esa época, pues era mis días de estudiante de preparatoria y, en camino a la escuela y de regreso a casa me acompañaba “Fake”, “Home”, y “Lost Weekend”, pues eran mis favoritas, todo el álbum lo era. Ese disco compacto permaneció un par de meses en el reproductor Discman que usaba en ese tiempo.

Poco después conseguí una colección completa de éxitos que llevaba por nombre “The Very Best of Simply Red” publicado en el mismo año. Todo una joya, una obra muy valiosa para disfrutar cada uno de mis días de vacaciones y que escuchaba todas las noches antes de dormir. A partir de ese año en particular, ya se percibía en casa que yo estaba reconocida como fan de Simply Red.

Luego me apoderé del concierto en DVD Live in London. Todo un arte y distinción en elegancia y calidad musical que Hucknall nos muestra en cada escena de su espectáculo. Incluso hasta mi hermano 100% rocker tuvo el valor de reconocer que el sonido era bastante bueno, pues, según él, tenía la idea de que el género de Simply Red era pop “gay”.

Mi necesidad para verlos en vivo fue aumentando al paso de los años, aunque la oportunidad de pagar por un boleto o viajar para ir a buscarlos era muy remota al haberme convertido en una estudiante adolecente de tiempo completo. Posteriormente llego el año 2010 y la noticia de su separación era inevitable. No lo podía creer. Mi sueño pasó de ser lejano a convertirse en casi un imposible. Durante su gira de despedida, al saber que pisarían la Ciudad de México, decidí rendirme fácilmente puesto que no contaba con ingresos suficientes como para hacer un viaje sólo para ir a ver su presentación, tampoco atreverme a viajar sola a una Ciudad hasta entonces desconocida para mí y mucho menos recibir la aprobación de mi padre para realizar dicha travesía.

Estaba segura que no volvería a tener esa oportunidad otra vez en mi vida, así que cuando me hacían la pregunta “¿Por quién morirías ir a ver en vivo en un concierto?” Simply Red estaba a la cabeza de una larga lista de nombres de grupos y cantantes, sin embargo también añadía la frase “Aunque ya se separaron, y no volverán a reunirse”. Después decidí hacer un pacto conmigo misma al tomar la decisión de irlos a buscar a cualquier parte de la República Mexicana si alguna vez se volvieran a reunir de nuevo.

Todo esto sucedía a partir del 2010 y hasta el año pasado, hasta que un día ojeando las notificaciones de la página oficial de Simply Red en Facebook, leí la noticia más encantadora al ver anunciado que estaba de regreso, que estaban celebrando sus 30 años de carrera, que darían una gira por Latinoamérica y que México estaba presente nuevamente. Si!, México City!!. Mis ojos brillaron de alegría y mi corazón no pudo haber estado más feliz al saber que la última oportunidad para estar frente a ellos se había convertido en realidad y que no podía dejarlo pasar por nada.

La idea de viajar sólo para ir a ver una de mis bandas predilectas era bien clara, aunque analizando la situación racionalmente ya no se tornaba tan fácil, ya que me estaba enfrentando a la misma situación de años atrás, es decir; visitar una Ciudad todavía desconocida para mí, y no sólo cualquier ciudad, no era sólo el hecho de viajar, sino el hecho de enfrentarme a la ciudad más grande y monstruosa que México tiene, y por propia cuenta, sin contactos suficientes hasta ese entonces confiables para que me pudieran ayudar a orientarme. El impedimento solo estaba en mí, ya no había papá o mamá que me negaran el permiso por causa de mi edad o capital monetario que me limitara a llevar a cabo este nuevo plan. No más obstáculos en mi camino, únicamente tarea para ponerme a investigar y forjar la estructura de esa nueva vivencia que estaba por ocurrir.

EL BOLETO DE ENTRADA AL CONCIERTO
El primer paso era conseguir el boleto del concierto, desde luego. Estaba a 3 meses de que la fecha se llegara, con tiempo suficiente y con un ingreso de dinero extra que estaba por recibir en el mes de Diciembre. Todo comenzaba a alinearse. Al tener el dinero en mi bolsa, el propósito era ahorrarlo para comprar cosas materiales que no eran de primer necesitad o gastarlo en el que podría ser el viaje más fantástico que pudiera haber tenido. La respuesta era bien simple, aunque la decisión aún no estaba completamente tomada.

Al golpear fuertemente mi cabeza contra la pared, regañarme frente al espejo y gritarme un par de groserías obscenas para poder lavarme el miedo y la incertidumbre que traía encima, por fin acudí a las taquillas autorizadas para la adquisición luego de unos días de analizar precios y zonas del recinto. Y finalmente pasó, el boleto estaba en mis manos. Ya no había vuelta atrás. Esa aventura me pertenecía.

EL BOLETO DE AVIÓN
Lo más importante estaba ya en mi poder, el siguiente paso era conseguir un transporte que me trasladara desde Monterrey hasta la Ciudad de México, y entonces acudí a donde estaba la aerolínea más barata de México (no le haré promoción, por supuesto), aunque el precio que me estaban ofreciendo se alejaba considerablemente del monto que había cotizado en la página de internet. Al objetar y recibir un montón de excusas que justificaran los aumentos ridículos, decidí retirarme y atravesar hasta al otro lado de la ciudad para buscar otra sucursal. Estaba de suerte. Si bien el precio seguía siendo alto al presupuesto inicial, me pareció más justo de lo que la gorda de la otra oficina me estaba ofertando.

Tan solo a una semana de diferencia desde la primera compra, mi vuelo quedó asegurado justamente el 24 de Diciembre. Mi regalo de navidad!. Las cosas estaban saliendo según lo planeado y eso que no me había tomado la molestia de pensar cómo arreglar la situación laboral, los días que me iba a tomar y el permiso que debía solicitar por mi ausencia, pero no me interesó. Eso se arreglaría después… y si! No hubo necesidad de rogar por días libres o inventar la muerte de mi perro para poderme escapar, pues ese fin de semana que tenía ya reservado, fortuitamente se había emparejado con el fin de semana de asueto oficial del 21 de marzo.

EL HOTEL
Con dos de los tres puntos más importantes que todo viajero debe tomar en cuenta (bueno, viajero de conciertos), solo quedaba pendiente el hospedaje. Aunque estaba a 90 días del extraordinario evento, mi obsesión por que las cosas estén en tiempo y forma no podía pasar de largo. Para esto, me di a la tarea de buscar algún grupo de fans en Facebook para no sentirme tan solitaria y, si la suerte estaba de mi lado, remotamente comunicarme con alguna persona de mi misma localidad que también hiciera el mismo viaje.

No me relacioné exactamente a alguien de mi zona, pero comencé a conocer personas geniales que compartían el mismo amor y fascinación por la música del pelirrojo inglés. Fue así como conocí, entre muchos miembros más, a dos criaturas de otros Estados con quien sostuve charlas a tal grado de acordar hospedarnos en el mismo hotel. Al fin, ya estaba todo listo. Solo era cuestión de esperar a que llegara el día para emprender el objetivo.

A esas alturas de la historia, ya me había puesto a revisar mi lista de contactos foráneos como toda buena persona social, pero la terna no era muy larga además que con la mayoría de esos conocidos no tenía la suficiente confianza como para molestarles pidiéndoles de favor que me dieran la mano para visitar lo que antes era llamado Distrito Federal.

Al tachar varios nombres, solo quedaron los más importantes, así que contacté a la mejor persona que pude haber encontrado para que fungiera como guía turística. No me equivoqué. Una antigua amiga en común con el cantante que más he querido durante tantos años y oriunda del Estado de México, fue mi esperanza para refugiarme en caso de pérdida, robo o extravío de mi persona. Al contarle de la idea de visitar la Capital se emocionó tanto como yo y se ofreció inmediatamente para acompañarme a recorrer la ciudad en un tour express y sobre todo porque también sería la excusa perfecta para poder conocernos cara a cara. Ya no faltaba nada….

EL CONCIERTO
La fecha llegó. La espera había terminado y yo estaba más que preparada y con todo mi entusiasmo desbordado. Al encontrarme ya en la Ciudad, finalmente me reuní con mis nuevos amigos y juntos nos dirigimos al Auditorio Nacional. Al llegar al recinto, a uno de ellos lo estaba esperando una persona del grupo de Facebook que le había vendido la entrada para suplir a otro sujeto que había cancelado su asistencia. Esa persona se hace pasar como ultra mega fan de la banda y estaban esperando por los integrantes a un costado del auditorio, justo donde habían quedado de verse para la entrega del boleto mi amigo y ella. Habían pasado a lo mucho unos 10 minutos de arribar al lugar y el intercambio había sido tan vano y rápido que nos quedamos unos minutos más pensando hacia donde movernos o ingresar al inmueble, cuando de pronto, voltee mi cabeza y un pequeño grupo de personas comenzaron a hacer ruido y aglomerando a un hombre, y al darme cuenta, no era nada más que Kevin Robinson, trompetista y percusionista de Simply Red. No lo podía creer!, había salido del lugar a dar un paseo y estaba de regreso cuando nosotros llegamos. Nos acercamos a él y amablemente nos permitió tomarnos fotografías y firmar autógrafos a cuanta persona se lo solicitara. Me sentía tan feliz!! Fue un suceso que ni siquiera nos habíamos preparado para que sucediera, solo sucedió. Qué más me podía hacer falta en ese viaje? Claro! La cereza del delicioso pastel!!: El concierto!!

De ello solo puedo decir: Sublime, espectacular, perfecto. Mis expectativas quedaron más que cumplidas al confirmar que Mick Hucknall sigue siendo el divo más grande de London. Su voz continúa íntegra como en los 80’s y su habilidad para dominar el escenario es simplemente exquisito.

Su primer tema fue “Look at you now”. Luego de los primeros acordes y todo el público de pie, apareció el hombre de cabellos rojos y rizados del lado izquierdo del teatro y entonces la ovación no se hizo esperar, ahí estaba él, con toda su finura y sobriedad que le caracteriza dispuesto a ofrecernos toda su esencia. Continuó con “Come to my Aid”, “New Flame”, “Never, Never Love” y “Night Nurse” para luego sorprendernos con el inesperado y grandioso tema “Enough”, una de mis canciones favoritas.

El momento cúspide de la primera parte llego al interpretar “You make me Feel Brand New”. Al trasmitirme ese profundo sentimiento que Hucknall causó con su voz, repentinamente mis lágrimas comenzaron a brotar, sin duda una sensación mágica. Luego siguió “For Your Babies” y “Holding Back The Years” que interpretó con su ya clásica guitarra acústica. A partir de ese momento nos olvidamos de los temas románticos para continuar con melodías más vivaces. A continuación prosiguió con el deleitable “It’s Only Love” donde una vez más nos mostró su potente capacidad vocal al colocar el micrófono a la altura de su estómago y continuar cantando desde esa distancia, acto que nos hizo enloquecer a toda su audiencia.

El desempeño del resto de la banda también fue tan eminente, que ninguno de los asistentes volvió a tomar su asiento luego de que el show iniciara, sobre todo en temas tan bailables como “Stars”, “The Right Thing, “Fake”, “Sunrise” “Fairground” y “Something Got Me Started”.

Finalmente y luego de casi dos horas, se despidieron con “If You Don’t Know Me By Know”, hecho que nos animó a todo el público a encender la luz flash de los celulares e iluminar todo el recinto, emitiendo una vista hermosa.

Mi amor por la música fue más grande que mis limitaciones mentales y mis miedos. Estaba convencida que otra situación similar no volvería a pasar… y sé que así fue. No solo me llevo a un lugar donde había música de mi gusto, fue la grandiosa gente que conocí, los lugares que visité y la historia que hay detrás de un ticket para un evento musical.

La noche más eufórica de mi vida y que guardaré por el resto de mis días queda en mi memoria, mi corazón y mi alma engrandecida por haberle alimentado del sentimiento más grande y puro que puede existir sobre la faz de la Tierra…. La música!

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